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Proyectos

Kéraules

Arrastrado por mi pasión por la guitarra, he intentado durante años comprender cómo y de qué manera la sensibilidad hacia un determinado género estético, en mi caso el toque flamenco, corresponde a la identificación y definición de la identidad musical personal. En esta lucha titánica con el flamenco, cada minuto en la guitarra me da ideas y riquezas que comprobaré y escribiré en un proyecto de escritura. Un libro que pronto verá la luz, y que tendré el placer de ofrecerle a cualquiera, abrazando una guitarra con la creencia de perfeccionar sus conocimientos, o peor, divertirse, te encuentras involucrado en una auténtica «tragedia en primera persona».


Interfono «Satana»

Entre las muchas fortunas que me hubieran dado la asistencia a una escuela secundaria lingüística, el encuentro con la literatura alemana siguió siendo decisivo; así, hace unos años, me habría empezado a preguntar que nos golpean con la música que se toca y los músicos que «tocan» las dos novelas del siglo XX que, por excelencia, tratan la música; entre un juego de cuentas de vidrio y un Dr. Fausto, nació un proyecto de escritura sobre la identidad artística investigada en sus connotaciones de auténtico rito de paso; salto de nivel.


Mhysteria

El encuentro con la historia biográfica de Vivienne Haigh-Wood ha sido también la ocasión para una reflexión sobre la identidad psíquica, investigada en el embarazo de segunda vista, oportunidad existencial, puerto perceptivo; La música aquí no tiene nada que ver con eso; más bien, hay una maraña de sacrificios e inspiración artística, amor y enfermedad, dualismo e individualismo, locura y misterio que siempre viven en toda relación sana.


Blues para Armando

De la incapacidad constitutiva de vivir en una casa, ya sea física o espiritual, y de los muchos y no siempre perceptibles conocidos de lo que algunos llaman «yo descentralizado», el proyecto de investigación sobre mi identidad etnográfica personal, un entretejido del Norte y Sur, pantanos y acantilados, sudor y bazo. Un viaje en busca de las raíces familiares, conducido bajo la guía espiritual de mi inseparable alter ego, Armando: quien nunca ha tenido una buena relación con Virgilio, ni siquiera sabe quién era. Pero el blues lo toca bien, como los negros, y en cuanto a tortellini y lambrusco, pues, es insuperable.

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